Take Care of me

Casi todos los días en la esquina de Eje Central y Circuito se sube al camión uno de tantos vendedores. Éste es diferente en su discurso. Él no apela a la simpatía.

No, su estrategia de ventas es la amenaza velada porque dice: "Yo no quiero subirme aquí y bajar corriendo con tus pertenencias, mejor cómprame un dulce" y demás frases por el estilo pero mi "favorita" es "No hagas que yo regrese a robar"

¿O sea que ahora es MÍ responsabilidad que él vuelva o no a la delincuencia?

Según yo, solamente era responsable del Chicharín –y de mí claro está– pero ahora también soy responsable de un hombre de 20+ con un pasado dudoso, unos modales pésimos y una actitud agresiva y violenta... ¡puf!

Y puede que lo del pasado dudoso lo esté deduciendo de sus actitudes –y también de su frase "... que yo REGRESE a robar"– pero lo de los modales y la actitud no son deducciones, son simples observaciones.

Casi siempre que se sube yo voy leyendo un libro así que no puedo hacer nada cuando me avienta los dulces encima del libro antes de que yo pueda decir "no, gracias". El lunes, al regresar a recoger los dulces que quedaron arriba del libro, al ver que yo no le decía nada muy enojado me dijo "Y a tí te vale @#$%& ¿verdad?" y tomó sus dulces muy indignado porque no se los compré a pesar de su amenaza de volver a una vida de robo.

El martes en la mañana me subí al Metrobús a duras penas porque venía muy lleno. Detrás de mí subieron otras 3 mujeres, la última de ellas muy autoritariamente le gritaba a las mujeres en el andén "Empújen... anden, empujen porque si no no entramos" y al ver que nadie le hacia caso volteó muy enojada y les dijo "Que nos empujen! o no vamos a caber"

Tan concentrada estaba en su papel de sardina humana que no se fijó que tenía su mano derecha sobre la puerta del Metrobús. Cuando la puerta se cerró... ¡zas! le quedaron atrapados los dedos. A estas alturas y tratando de olvidar el codo de una mujer clavado en mi espalda, yo ya había prendido el iPod así que sólo vi que me veía y movía los labios y como parecía estarse dirigiendo a mí con mucha vehemencia bajé el volumen para escucharla decir "Mi mano! ¡Ay, mi mano!... ¡Mi mano! ¡dile al chofer!"

Ante la exasperación colectiva, alguien le gritó al chofer que abriera la puerta para que la señora sacara su mano y todos pudiéramos seguir nuestro camino. Ahora, yo verdaderamente pensé que era una mujer escandalosa, de esas que no aguantan ni un pellizquito pero cuando sacó la mano había sangre y una cortada menor y una cortada... digamos que mayor –aunque no se veía hueso o sea que no era tan mayor.

Lo mejor de todo fue que después durante el viaje, la señora me echaba miradas acusadoras mientras chupaba su dedo para parar la sangre. Alternaba también un gesto triste y compungido para darle dramatismo al asunto. Y sí, resulta que este accidente también fue mi responsabilidad por no haber cuidado la mano de la tipa esta.

Tanto dramatismo le dio a la situación que una señora la empezó a aconsejar, que si "póngase una cascarita de cebolla" y "póngalo a remojar en agua con sal" y también a despotricar contra mí por no "hacer algo".

O sea que ahora también resulté responsable de esta mujer y de su accidente? ¡Bah!

Así que ya saben, si tienen algo de lo que no se quieren responsabilizar o quieren culpar a alguien de una mala decisión, aquí estoy.

2 comments:

::júbilo::haku:: said...

nadie deberia de subir a un metrobus lleno... por su propia seguridad.... pero los tiempos lo hacen imposible.. como dejar ir el bus? de quien es culpa? de ella por subirse empujado? de su patron por no pagarle lo suficiente pa comprar un coche? del chofer por permitir tanto aperre? del gobierno por no cobrar mas para poner mas buses? o suya por no gritar :-P

Anonymous said...

muy tarde... al menos en twitter, #todoesculpadeLayun