The Building

Lo bueno de estar de vacaciones/puente/younameit es que descubres cuanto disfrutas estar en tu casa.

Lo malo de estar de vacaciones/puente/younameit es que descubres todas las cosas que no te gustan de tu casa.

Una de las -muchas- cosas que no me gustan de esta casa son los vecinos... y no lo digo por los del edificio de enfrente -mis papás- que me sacan de apuros a cada rato. Y digo, no todos son insoportables, pero hay unos...

Digamos que el edificio tiene 10 departamentos, 2 por piso: PB 1 y 2, primer piso 3 y 4, segundo piso 5 -yo- y 6, tercer piso 7 y 8, cuarto piso 9 y 10.

Departamentos 1, 2 y 8: parece que no hubiera nadie porque no hacen ruido, salen y entran normalmente y casi nunca los veo... Ejem, los del 2 ya se mudaron.

Departamento 4: el único problema es que la señora era amiga del señor que nos renta y cuando llegamos aquí nos quería volar dinero.

Departamento 3: un matrimonio amable, sus hijas ya no viven aquí y seguramente cuando se fueron les quitaron las llaves porque cuando vienen, al no poder abrir la puerta del edificio gritan desaforadamente "mamaaaaaaaaaá!" hasta que después del séptimo grito la mamá les abre. Es eso o no conocen el concepto de "cerrajero".

Departamento 6: los vecinos de enfrente; señor y señora grandes, su hija y su nieta. El señor y la hija son amables normal, pero la señora y la niñita son metiches e intrigosas. Hace unas semanas me las encontré en la puerta y en menos de dos minutos me interrogaron sobre mi estado civil, planes a futuro y situación laboral. Ahora me dan escalofríos cuando recuerdo aquel fin de semana en que les dejé las llaves para que le dieran de comer a mis pececillos. Brrr!

Departamento 9: al subir y bajar las escaleras no hablan, GRITAN! Cosa desesperante cuando tienes un bebé de sueño ligero. Además el hijo tiene dudosa ocupación.

Departamento 10: hasta hace poco era la cereza del pastel porque a la señora le dio por odiar a mi mamá y a mí -principalmente a mí- sin razón y sin motivo... o eso creía yo.

Resulta que la señora coqueteaba alegremente con Lyn, ofrecía abrirle la puerta y melosamente le decía "buenas noches" mientras abanicaba las pestañas. Y en esas andaba hasta que un día en que nuestras familias se encontraron me ganó la risa después de ver las reacciones tan dispares que tenía con mi hubby y conmigo y o se avergonzó o su marido la cuestionó y ahí paró todo porque ahora si nos encontramos en el pasillo baja la mirada y secamente dice "...nas noches"

Departamento 7: una señora y sus dos hijos. A los pocos días de llegar a vivir aquí hablé con ella porque su casa tiene una fuga. La señora muy seria me dijo que era mi instalación pero su plomero la corrigió. Supuestamente arregló todo pero la fuga parece seguir ahí.

Ahora el problema mayor es que ya mandó a volar definitivamente al marido, se consiguió un novio y está viviendo la adolescencia que nunca tuvo. Esto significa que los pasillos son el lugar ideal para su escandaloso -literalmente- amor.

Los fines de semana ya se está convirtiendo en rutina que los "chamacos" se ubiquen casi junto a mi puerta y hagan escándalo del tipo "nooooo!, ahí me haces cosquillas, jajajaja!" hasta altas horas de la noche. El colmo fue hace un par de semanas cuando los hijos la dejaron afuera y no le querían abrir por lo que a la tipa se le ocurrió que lo mejor era golpear la reja y patear la puerta mientras gritaba "ábranme! déjenme entrar!" a eso de las 2 de la mañana.

Y sí, con todo y todo, de momento no cambio este departamento por otro, excepto tal vez por el que se acaba de desocupar porque es más grande.

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