Get Out of my Head

El martes fui a ver The Reaping pero no voy a hacer un post tipo reseña o recomendación fílmica o un post que habla del bien y el mal y los cultos satánicos y la intervención divina y las arañas, simplemente diré que lo que más me gustó de la película fueron las plagas -claro que me gustaron tanto porque no las tengo afuera de mi casa- pero hubo una en particular que tocó fibras muy sensibles de mi ser y evocó episodios de mi niñez que creía olvidados...

Yo, Satrina, con la mano en el corazón confieso antes ustedes que en mi niñez tuve piojos. Antes de que alguien cuestione los cuidados maternos o mis hábitos de higiene diré que voluntariamente permití la invasión, procedo a explicar.

Es de todos bien sabido que los niños son seres crueles, por ejemplo los escuincles de mi salón en la primaria no se detenían a pensar que podían lastimar al niño que tenía polio cuando se burlaban de que no podía caminar y se burlaban de la niña que llevaba siempre tortas de frijoles y llamaban a un niño "La Criatura" por una película de aquellos días en la que salía un niño deforme. No era de extrañar entonces que de la misma manera se burlaran de una niña llamándola Mariana la piojosa, ¿por qué? porque efectivamente ella y su hermana tenían piojos, así es que nadie le hablaba -salvo para canturrear el apodo- y nadie jugaba con ella.

Ahora imaginen a una Satrina chiquita, inocente y llena de buena voluntad -tontota diría la Satrina de hoy :P- viendo como sus compañeros despreciaban a la pobre Mariana que lloraba y lloraba por las burlas. Viendo esto, Satrina decidió remediar el asunto; si ella jugaba con Mariana: a) Mariana ya no estaría sola llorando por los rincones y b) los compañerillos verían que era cosa buena jugar con Mariana y todo el grupo cantaría alegremente. Dos pájaros de un tiro, plan perfecto, felicidades Satrina!

Así es que Satrina se lanzó a buscar la amistad de Mariana sin tomar en cuenta el riesgo que corría su preciosa cabellera...

Paréntesis para explicar que en aquellos días mi cabello era realmente algo precioso :P, tenía harto harto cabello, laaaaargo laaaaargo y brillante y sano gracias a los dedicados cuidados de mi amá. Fin de paréntesis.

...así, sin pensar en consecuencias, se alejó de sus amigas habituales y se acercó a Mariana, ésta, privada de afectos aceptó inmediatamente la efímera amistad. Días después mientras la mamá de Satrina peinaba y peinaba el cabello de su hija notó algo extraño... No, no puede ser... Ven -dijo llamando a la tía de Satrina- mira... son...? Uy, sí, sí son... -contestó la tía con tono de preocupación. A estas alturas Satrina intrigadísima se movía y su mamá la ponía quieta diciéndole ¡No muevas la cabeza!

Minutos después todos los ahí reunidos miraban la cabeza Satrina, alguien sugirió que el único remedio era raparla, la mamá de Satrina casi se infarta ante tal sugerencia, en qué cabeza cabía -tal vez en una que no tenía piojos- que el fruto de tantos años de cuidado se iba tirar por la borda solamente por unos inquilinos indeseables, no señor, cuando en un edificio hay vecinos latosos no se vuela el edificio con dinamita, esa no era una opción.

El papá de Satrina compró un peine cuadradito con los dientes pegaditos pegaditos, un peine quita-piojos con el que la mamá de Satrina recorría incansablemente el cabello dando jalones tan pero tan fuertes que hubieran hecho desmayarse a Pin Pon -el que se peinaba con peine de marfil- sacando animalillos pero la plaga no se acababa, este ejército se recuperaba de las bajas con rapidez asombrosa.

Así que como en muchas guerras, se optó por utilizar armas químicas. En este caso el arma venía en forma de un shampoo que el papá de Satrina compró en la farmacia -en la misma donde había comprado el peine. En la botella decía que con tres aplicaciónes era suficiente y no mentían, después de la tercera aplicación el enemigo fue vencido.

Evidentemente Satrina fue duramente reprendida por su madre por hacer migas con Mariana. ¿Y cómo se enteró la mamá de Satrina de esta triste amistad? se preguntan ustedes, pues porque la prima de Satrina inocentemente comentó: yo la he visto juntarse con Mariana la piojosa.

No good deed goes unpunished es un dicho tremendamente cierto y ahora que lo pienso creo que aquí nació mi complejo de Justine...

Free to Decide

"En los meses de vida de este blog creo que nunca he hablado de religión, política, legislación y ese tipo de asuntos. ¿Por qué? porque generalmente pienso que eso es algo muy personal y realmente no me interesa convertir este blog en ESE tipo de blog.

Desde hace unos días he querido escribir este post y nada más no me había "inspirado", aclaro, antes que nada, que con esto no pretendo convencer o cambiar la manera de pensar de nadie, simple y sencillamente tengo ganas de expresar esto así que si quieren bien pueden ignorar este post.

Desde hace unos días está sonando fuertemente en las noticias todo el relajo que se está armando porque se está considerando despenalizar el aborto. Inmediatamente surgen los grupos que están en contra alegando que se está atentando contra la vida de una persona indefensa. Contestan los grupos a favor diciendo que miles de mujeres mueren cada año por complicaciones causadas por abortos clandestinos. Luego surgen los grupos de padres preocupados porque sus niñas tengan acceso a ese procedimiento.

En este punto yo podría argumentar a favor o en contra del dichoso aborto pero no lo haré. Lo único que me gustaría expresar es que a mi me gustaría que el aborto se despenalizara, no para correr a practicarme uno sino porque pienso que toda mujer debe poder decidir que hacer en caso de encontrarse ante un embarazo no deseado sin tener que arriesgar la vida con algún doctor de dudosa calidad o estar expuesta a que una yerbera le "recete" un té casi mortal.

A fin de cuentas lo que yo pienso es que si tú como institución religiosa te sientes preocupado porque tus creyentes recurran a esas prácticas, reafirma su fe para que no lo hagan. Lo mismo va para los padres de familia que se preocupan porque sus hijas adolescentes se practiquen abortos, si tanto te preocupa que enfrenten un embarazo imprevisto, háblales de las opciones disponibles para tener sexo seguro.

No pienso que sea justo que porque una parte de la población no está de acuerdo con la despenalización, la otra parte tenga que vivir con eso. Por ejemplo, ¿sería correcto que se obligara a todas las mujeres a abortar? No, porque se estaría atentando contra la libertad de cada una de ellas a decidir.

Y no me quiero meter en camisa de once varas -ya con las dos varillas del bra tengo suficiente- diciendo: ¡mujeres! ¡aborten! o ¡mujeres! ¡no aborten! porque yo pienso que esa es una decisión MUY personal que cada mujer debe tomar de acuerdo a su educación/creencia/situación/conveniencia... ¡caray! es que simple y sencillamente no considero justo que un sector imponga su decisión."

Este post lo escribí hace casi un mes y no lo había terminado pero como mañana... ya pasan de las 12 o sea que hoy en unas horas se decide si se despenaliza el aborto, decidí terminarlo.

En este tiempo y a pesar de toooodas las campañas para convencer a la gente de oponerse a esta reforma mi opinión no ha cambiado, estoy a favor de la despenalización del aborto, tal vez porque para mí requiere una respuesta tan sencilla como la que podría decir acerca del consumo de tabaco o alcohol, ¿no te gusta? no lo hagas y ya.

Y para terminar este post, la respuesta de Fernando Savater en la conferencia de prensa que dio cuando vino a recibir el doctorado que le otorgó la UNAM al ser cuestionado acerca del aborto y que yo escuché en el podcast de Fernanda Tapia:

"...la jerarquía religiosa, de una u otra religión, tiene derecho a establecer lo que según su credo son pecados pero no tiene derecho a establecer lo que son delitos, se puede establecer lo que son los pecados para quien crea en esa religión... pero los delitos tiene que establecerlos la ley social laica, la democracia, los legisladores que se basen en razones, que se basen en argumentos comprobables, en historia y en valores compartidos más allá de las diversas religiones..."