Most of us are Sad

Ya pasó una semana de que la Gordita se nos fue y todavía volteo a la pecera esperando verla en su lugar abajo del arco y todavía se me hace extraño no verla subir rápido cuando les doy de comer. Con todo, creo que sobrellevo el luto bastante bien, lástima que no pueda decir lo mismo de todos.

El Chiquis la buscaba mucho los primeros días y se quedaba quieto por horas pero ya se aburrió de eso y ya regresó a su rutina -los peces también tienen rutina ¿verdad?- anterior. La Loquita es la que me preocupa, desde hace una semana casi no come y se pasa todo el día casi sin moverse. Según yo, no es tanto tristeza por la pérdida de su compañera sino miedo de mí. No sé que tan buena memoria tengan los peces -por lo que he escuchado/leído es bastante mala- pero parece que recuerda que yo me llevé a la Gordita y no la regresé.

Sé que al menos los míos no son tan desmemoriados porque hasta hace dos semanas, la sola mención de la palabra "comer" hacia que subieran disparados a buscar las hojuelas -ah cómo me divertía "toréandolos". También sé que cuando me ausentaba unos días de la casa se ponían dignos y me ignoraban por un par de días hasta que se les olvidaba y que cuando mi amiga Pumi vino un día a mi casa, se asustaron y se escondieron cuatro días, pero esto ya fue mucho.

Lo peor es que el doctor solamente me dice: ponles más anti-stress. Esperemos que termine su huelga de hambre pronto -acá entre nos, come un poquito a escondidas cuando cree que nadie la ve.


Finalmente, contesto el meme que, a estas alturas, ya toda la blogósfera contestó:

1.- ¿Cuánto tiempo llevas blogueando?
Hace dos semanas se cumplieron dos años -con intermitencias pero al fin y al cabo dos años.

2.- ¿Cómo te enteraste de la existencia de los blogs y por qué te animaste a participar?
Alguna vez en alguna plática hace muuuuchos años alguien mencionó los blogs pero no hice mucho caso. Luego empecé a leer un par y finalmente un día en que traía penas amorosas decidí abrir el mío.

3.- Cinco blogs que sigas a diario o con mucha frecuencia:
Casi todos los leo en el Reader diario.

4.- ¿Eres lector anónimo de algún blog?
No, medio muda si, pero anónima no.

5.- Y sobre los autores, nombra 5 que te despierten especial simpatía.
Si los leo es porque me gusta como escriben o lo que escriben.

6.- Vamos, mójate, ¿Que blogs consideras con mayor calidad?
Calidad hablando de qué? Sin decir nombres, algo que me gusta es un blog con buena ortografía

7.- Con qué blogeros/as te irías de borrachera? (mínimo tres/máximo cinco)
Con Ingrid, con Ariel y con Essex -que se me cebó la otra vez snif!.

8.- Con que tres blogeros/as pasarías un noche de locura sexual?
Mmmm, con ninguno se me antoja, ando tan fiel que hasta yo me sorprendo.

9.- ¿Te has enamorado alguna vez de un/a blogero/a?
No, alguna vez ha habido algún bloggero que me llama la atención o me parece atractivo pero enamorarme no.

10.- ¿Conociste a alguno/a más allá del teclado? ¿a cuáles?
Hace casi un año conocí a: Huevo, Mulder, Changos, Caro, el Autor, Lemus y Essex.

11.- ¿Te consideras satisfecho con tu blog? ¿Qué cambiarias?
Lo primero que cambiaría -si no fuera tan huevona- sería el template. Lo segundo: trataría de postear más seguido.

12.- Pasa este meme a un mínimo de tres personas y un máximo de cinco.
Creo que ya todos lo hicieron así que al que le guste que lo tome.

13.- Y por último que se mojen los lectores y digan una virtud y un defecto de este blog.

Requiem for my Friend


Un domingo hace tres años, al terminar el ensayo del coro en lugar de regresar directo a mi casa fui a dar la vuelta al tianguis del parque; no llegué muy lejos porque me quedé viendo los peces y tortugas que vendían. No sé si fue un afán de regresarle a mi vida lo que perdí cuando Camilo murió o si fueron ganas de llenar la pecera que llevaba años vacía pero sin pensarlo escogí dos peces japoneses y los compré.

Cuando llegué a mi casa mi mamá me dijo: ¿y ahora? No sé -le contesté y la verdad es que no sabía ni que hacer con los pobres, no sabía ni qué comían pero ahí estaban y necesitaban casa así que limpié la pecera y empecé a llenarla de agua solamente para darme cuenta que estaba mal sellada. Mientras el silicón secaba puse a los peces en una jarra -creo- y cuando volví a verlos ya había uno muerto. Días después me regalaron otros dos -que murieron igual que el sobreviviente de la semana anterior.

A la siguiente semana me regalaron otros dos japoneses preciosos que recibieron el nombre de Gropius y Herbert. Gropius era una alegre bolita naranja con una cola de abanico que le gustaba presumir mientras nadaba. Es niña, mira cómo mueve las caderas -pensé. Herbert era tierno, pequeño y tímido y su cola no era tan aparatosa.

Después vinieron dos Guppys y dos Mollys, dos de esos delgaditos que les dicen Ángeles, dos plecostomus bastante huevones y dos japoneses más. Estos japoneses fueron bautizados como Frank y Lloyd. Frank era largo, delgado y tenía unos ojos grandes grandes. Lloyd era chiquito, con una jorobita y una cola de abanico larga que no le gustaba presumir. Los Guppys, los Mollys -incluyendo sus chorrocientos bebés-, los Ángeles, y los plecostomus murieron en un lapso de seis meses.

Desde un principio, la Gropiusa se convirtió en mi consen -por favor no le digan a los demás- por su carácter juguetón y extrovertido por eso me extrañó mucho cuando un día llegué y no la vi al frente de la pecera saludando como siempre. Estaba atrás, escondida y recargada de ladito en el vidrio, tenía una piedrota atorada en la boca. Con unas pinzas le saqué la piedra y seguimos nuestra vida.

Poco antes de la semana santa del 2004 les dio septicemia hemorrágica, compré medicina y se aliviaron pero una noche el filtro falló y el oxígeno se terminó. Ese día yo desperté antes de las 5 porque tenía una pesadilla muy fea y lo primero que vi fue el cuerpo de Frank flotando. Al acercarme a la pecera, la Gropiusa me vio y dijo ¡Blo! y se volteó panza arriba. La moví y se recuperó. En total se volteó panza arriba tres veces más no sin antes mirarme y decirme ¡Blo! Antes de irme al trabajo lavé todo y los dejé instalados en agua limpia y seguimos nuestra vida.

Arriba: Lloyd. Abajo izq: Herbert. Abajo der: Gropius.

La Gordita -nuevo nombre de la Gropiusa- creció y creció, igual que su cola. Pasaron unos años en los que se volvió la consentida de todos, aprendió a comer de mi mano, aprendió a aventar agua a mi cama cuando quería que me levantara, cambió de color -se volvió blanca-, aprendió a hacer ruido con el termómetro cuando quería que le hiciera caso, me recibía cuando llegaba de trabajar, jugaba a esconderse cuando yo estaba leyendo en la cama, dejó de ser blanca para volverse perlada y en pocas palabras me alegraba el día con su carita y su manera de nadar.

A mediados de este junio la septicemia apareció de nuevo. De nuevo los mediqué y cuando creí que ya ibamos de salida a la Gordita le dio Fin Rot y su preciosa cola quedó desgarrada y a la mitad porque la Loquita -nuevo nombre de Lloyd- le arrancó lo que pudo. Más medicinas y mejoraron. Durante este tiempo, mi nena tuvo días difíciles pero ella, siempre fuerte, aguantó como las machas y se recuperó a pesar de que había días en que la enfermedad hacía que se viera roja por la sangre que parecía salir entre sus escamas y en sus aletas. Una semana después recayeron así que les di medicina y mejoraron.

Hace tres domingos, la compañía de Luz cortó la energía muy tempranito. La electricidad regresó a las 4 o 5 de la tarde así que mis nenes estuvieron sin filtro, sin oxigenación y sin calentador casi medio día. Parece muy poquito pero eso fue suficiente para que mi nena se pusiera triste. Poco a poquito dejó de comer y empezó a adelgazar.

Desde hace una semana lo único que hacía era seguirme: si yo me sentaba frente a la compu ahí estaba ella en la esquina más cercana de la pecera; si yo me acostaba a leer en la cama, hacía el esfuerzo de nadar para acercarse a mí y cuando yo salía y no me veía se ponía enfrente de la puerta para verme en cuanto llegara. Cuando era la hora de la comida, ella que antes era la primera en subir a comer se quedaba abajo muy seria hasta que el Chiquis -nuevo nombre de Herbert- se metía debajo de ella y trataba de llevarla hacia la comida.

El miércoles conseguí el teléfono de un veterinario especialista en peces. El jueves la llevé a consulta. El veterinario dijo: la podemos medicar pero lo más seguro es que la medicina sola no haga nada. Sus riñones no están funcionando bien así que la otra opción es picarla con una aguja para tratar de extraer ese líquido y esperar que esos piquetes ayuden a que drene el líquido. Con este procedimiento se puede morir porque el líquido se puede ir a su corazón pero la mayoría de los peces se salvan.

Me dolió mucho pero autoricé que la picaran porque aunque ese procedimiento traía la posibilidad de que muriera, el no hacer nada implicaba dejarla morir. No quise ver cuando lo hizo porque sabía que no iba a aguantar ver que la lastimaban. El doctor la picó dos veces -eso me dijo mi papá- y después le inyectó un diurético, me dijo que la mantuviera separada de los demás, me dio la receta y regresamos a la casa. En la noche le di su medicina y la puse a un lado de mi cama para hablar con ella.

En la madrugada el agua se puso fría así que le puse agua tibia y seguí hablando con ella. En la mañana todavía estaba muy mal, casi sin respirar y con la mirada perdida. Seguí hablando con ella hasta que movió sus ojos y me miró, al poco rato empezó a respirar mejor. Así estuvo todo el día, sin comer y con lapsos en los que sus ojitos se quedaban quietos pero le hablaba y respondía. Se veía un poco mejor.

La madrugada del sábado empezó a irse de lado aunque trataba de levantarse. Cada hora que pasaba le costaba más trabajo mantenerse bien. Si estaba sola se dejaba caer de lado completamente pero si me acercaba a hablarle se levantaba. Traté de no separarme de ella pero la dejé sola porque me habían aconsejado dejarla descansar en la oscuridad y además si me veía hacía mucho esfuerzo para levantarse y no quería que se cansara de más. De vez en cuando alguien entraba a verla y hablar con ella.

Eran poco más de las 9 de la noche cuando entré a la recámara, mis otros dos nenes estaban en un rincón muy quietos. Cuando me acerqué a ella vi que ya no estaba respirando. Toda llorosa le avisé a mis papás que se había muerto. Lyn me abrazó y me dejó llorar. La enterramos esa misma noche en el jardín, abajo de mi ventana.

Sé que eso fue lo mejor porque ya no se iba a recuperar y no era justo verla morir poco a poco pero de todas formas me duele haber perdido a mi Gordita linda.

Así está ahora en su nubecita de agua, paradita en la entrada de algún arco y diciendo ¡Blo!

Another Year's Gone By

Y si, hoy se cumplen dos años de que inicié el blog.

Hoy no tengo mega post pensado para celebrar tan glorioso acontecimiento, simplemente diré que aunque ha sido un año más irregular que el anterior, he disfrutado bloggear.

Tal vez al ojo ajeno -entiéndase: gente que no bloggea- le pueda parecer un ejercicio bastante ocioso esto de escribir por escribir, sin motivo aparente y al mismo tiempo leer lo que los demás escriben pero para mí tiene bastante sentido.

En estos dos años puedo decir que leyendo a alguien he llorado -qué nena!-, he sentido tristeza, he conocido gente interesante, he tomado fuerza, he reído, he sentido el apoyo de la gente con comentarios y correos y hasta encontré a un amor de mi más tierna infancia... bueno, no precisamente amor porque no creo que a los 5 años haya sentido amor por él pero si me hacía suspirar y sonreir y hacer babosada y media.

En fin, este año bloguístico -¿existe esa palabra?- ha sido un poco difícil aunque no se aprecia aquí completamente -porque fue más lo que no escribí-, así que sólo me queda decir, gracias a todos los que me han visitado y a todos los que han dejado comentarios.

PD. Un abrazo para este blog y una disculpa porque surgió algo que impidió que terminara el cambio de imagen que estaba preparando.

Tuve un sueño...

...bien pinche loco.

Primero, porque en el sueño volvía a vivir en el edificio en el que viví la primera mitad de mi vida. Segundo, porque no solamente regresé espacialmente -ájale- sino que también regresé el tiempo hasta volver a mis años pre-púberes. Y para completar el sueño, se encontraba presente mi amiga de la infancia -sin marido, sin hijos, sin pretenciones-, snif.

En el sueño yo me iba a bañar pero no salía agua de la regadera -problema bastante común en aquellos años- así que tenía que empezar el baño con agua de una cubetita. Después de mojarme el cabello usé un shampoo de sábila, verdecito verdecito -era del que usaba en ese entonces. Finalmente cuando abría el agua de la regadera caí en la cuenta de que me estaba bañando EN PLENO PATIO.

Pero no vayan a creer que era un sueño exhibicionista, no señor, solamente tenía mojado el cabello pero aún así me dio mucha risa cuando desperté el soñar que me bañaba en el patio.

Como ni me encantan esas cosas, busqué en un diccionario de sueños y casi en todos decía que soñar con bañarse significa limpieza o purificación de sentimientos negativos. La verdad es que ayer viví una situación que me recordó bastante esa época, de ahí el sueño.

De todos modos fue divertido.

Help!

Si alguien conoce a Lina Rejón/Herrejón o a Letizia Leticia Ortíz díganles por favor que las están buscando de Blablabla Jurídico Norte por una deuda de Lina.

¿Y por qué posteo esto se preguntará usted amable lector/a?

Porque aparentemente las arriba mencionadas señoras tuvieron a bien dar mi número telefónico en sus datos así que desde hace casi medio año recibimos constantemente llamadas del mencionado -y poco profesional como verán más adelante- bufete jurídico.

En abril contesté la primera llamada aunque no se cuantas veces llamaron anteriormente. En esa ocasión me llamó la atención que mi papá contestó el teléfono y colgó muy enojado, cuando yo contesté la llamada supe el motivo de su enojo.

Un tipo bastante grosero y patán pidió hablar con las mujeres aquellas y al contestarle yo que no vivían aquí me dijo: ya gata, se que ahí está, comunícame con tu patrona. Toda la conversación duró como 5 minutos en los que el tipo este se cansó de pedir hablar con estas tipas y yo me cansé de decir que aquí no vivían así que de una manera completamente lógica pensó: con insultos es más fácil obtener información. En total ese día llamó 4 veces hasta que descolgamos el teléfono media hora.

Hace unas dos semanas volvieron a llamar, en esta ocasión era una mujer la que habló de la misma manera solo que en versión light. Dijo que iba a continuar llamando hasta que le comunicara con estas personas.

En un afán de terminar con esto de una buena vez, llamé al número que apareció en el identificador de llamadas. Me contestó la misma mujer que había llamado antes. Con toda la tranquilidad y educación que ellos no tienen le expliqué que aquí no viven esas señoras. Me preguntó que si este número telefónico era de Cuauhtémoc -no especificó si delegación, colonia o calle- porque lo tenían registrado así. Le contesté que no y aparentemente todo quedó aclarado porque ella dijo: usted disculpe, voy a intentar localizarlas en otro lado.

¡Ah! pero estas personas no se rinden fácilmente, no señor. Hoy a las 9 de la madrugada -es que me desvelé- llamó de nuevo la mujer pidiendo hablar con las dichosas señoras y se repitió lo mismo que la vez anterior, yo le dije que aquí no vivían, ella me dijo: es que yo tengo registrado este número a nombre de Leticia y Lina, le expliqué todo de nuevo y dijo gracias.

Y como en esta ocasión no prometió localizarlas en otro lado ya estoy viendo que me voy a enfrentar a muchas llamadas así en el futuro así es que si tú que estás leyendo esto, conoces a alguien que es amiga de la prima de la cuñada de Lina o eres sobrina de la madrina de la abuelita de Leticia, avísales por fa que las andan buscando. Si no quieren dar la cara mínimo que hablen para proporcionar otro número de teléfono escogido al azar porque aquí ya nos aburrieron.