
Ayer me levanté temprano y pude observar ese cielo. Me vestí y antes de salir de mi casa me despedí de mi papá. Fue muy extraño ver que mi mamá no había ido a trabajar.
Caminé unas cuantas cuadras y me encontré con que Lyn ya me estaba esperando. Fue muy extraño verlo tan temprano y fuera del trabajo en un día laboral.
Tomamos un taxi para llegar a la clínica donde me iban a sacar sangre para unos análisis. Fue muy extraño encontrar la sala de espera vacía y tener acceso sin tener que esperar.
La enfermera me pidió que me sentara y descubriera mi brazo, apretó muy fuerte la liga y me pidió que cerrara el puño. Fue muy extraño ver la aguja entrar en mi brazo y no sentir nada.
Saliendo de la clínica Lyn propuso ir a desayunar así que fuimos al centro comercial a buscar algo de comer. Fue muy extraño entrar y ver todo cerrado, oscuro y solo.
Como dicen que a falta de pan, tortillas, caminamos al puesto de tamales. Yo me comí una torta, Lyn dos y un atole de fresa. Fue muy extraño que el atole de fresa me supiera tan bien.
Comiendo mi torta con calma veía todos los camiones y automóviles llenos. Fue muy extraño estar en la calle a esa hora y no tener prisa por llegar a ningún lugar.
Caminamos un poco más hasta la parada del microbús. Lyn se fue a trabajar. Fue muy extraño descubrir que hay un terreno lleno de flores que solamente están abiertas en la mañana.
Llegué a mi casa justo en el momento en que mi papá terminaba de preparar el jugo de naranja. Fue muy extraño desayunar dos veces.
Casi al mediodía entré a la cocina, revisé que no me faltara nada. Fue muy extraño cocinar. Fue todavía más extraño explicarle a mi mamá cómo cocinar.
En la noche tomé un microbús, Edith Piaf sonaba en mis oídos cuando el microbús se detuvo para recoger a dos tipos que pedían viajar gratis. Fue muy extraño que el chofer los dejara subir.
Cuando los tipos subieron pude verlos y no me inspiraron nada bueno. Mientras ellos hablaban guardé los audífonos y saqué el celular de la bolsa. Fue muy extraño hacer el resto del viaje en silencio.
Uno de los tipos se paró en la puerta de atrás del microbús, el otro observaba a toda la gente. Pensé que lo mejor sería bajarme antes de que sucediera algo pero uno de ellos dijo: no vale la pena y se bajaron. Fue muy extraño que no nos asaltaran.
Como tenía tiempo tomé el metro, compré mi boleto y caminé por los pasillos lentamente porque mi rodilla izquierda me dolía mucho. Paso a pasito llegué a la escalera. Fue muy extraño que al llegar arriba la rodilla dejó de doler.
Fui a recoger a Lyn al trabajo. Le llevé un poco de comida que guardó en el refrigerador. Fue muy extraño estar de pie en el patio de la fábrica sin tener nada que hacer ahí.
Llegué a mi casa pensando en escribir pero me sentía cansada. Fue muy extraño acostarme temprano.
Le di play al iPod y ajusté el timer para que durara 30 minutos. Fue muy extraño dormirme antes de que terminara la primera canción.
Hoy desperté y pensé: sí, fue muy extraño.

2 comments:
que extraño todo eso! jjajaja
woww.. fue un día calmado no? osea que todavía no trabajas o como? no entendí bien.
aqui bendito Dios todavía no se usa que asalten en los camiones.
cuantas veces ha pasado que te asaltan.??
un saludo
Jajaja! N'ombre, ese fue un día activo. Todavía no estoy trabajando así que hay días mucho más tranquilos que este.
Una vez se subieron a asaltar el microbús en el que yo iba pero a mí no me quitaron nada y estos tipos que se subieron si tenían pinta de asaltantes pero a la mera hora se bajaron sin hacer nada.
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