Head Over Heels

Hace unos días Ingrid escribió un post acerca de los momentos en los que piensas "ya valió madre" y definitvamente de los más terroríficos es el de "se rompió el condón".

Aquí va uno de mis momentos. Este, no es tan terrorífico

"Ya valió" pensé al subirme al taxi y mirar atrás por la ventanilla.

Unas semanas antes había decidido que la relación en la que estaba en ese momento no era lo que yo quería, no me daba lo que yo necesitaba y probablemente nunca me lo iba a dar así que decidí buscar greener pastures.

Era un sábado y lo tengo tan presente que hasta podría decir exactamente qué llevaba puesto pero como no es relevante para la historia omitiremos que me veía guapísima con esos jeans, ese suéter y esas botas. Unas horas antes de subir a ese taxi, después de checar mi tarjeta y a punto de salir de la oficina me despedí de Lyn, mi hasta ese entonces compañero-casual-de-desayuno-Lyn.

Al momento de pasar junto a él para despedirme, en lugar de decir "adiós" "nos vemos el lunes" o alguna de tantas frases de despedida de mi boca salieron las palabras "¿a dónde me vas a invitar?". Lyn, ni tardo ni perezoso contestó "a dónde quieras" seguido de un "¿en serio? a dónde quieras". Su incredulidad se debía a que las 3 invitaciones que me había hecho anteriormente habían sido recibidas con un "sí, hay que salir algún día" porque yo estaba en una relación y aunque Lyn me gustara, no era lo correcto.

Fuimos a un centro comercial cercano y acabamos en la sección de comidas pero realmente ninguno de los dos tenía hambre así que salimos de ahí y fuimos a un cine.

Saliendo del cine yo ya estaba más que convencida que ahí había algo y cuando me subí al taxi después del good night kiss  me costó tanto trabajo desprenderme de su brazo que pensé "ya valió".

El Ángel





30 de abril, 1993. Tenía 16 años casi-recién cumplidos y tenía 2 meses de haberme cambiado de casa. Un amigo de mi hermano, 3 o 4 años mayor que yo –un hombre mayor– me había invitado a un concierto en el Palacio de los Deportes, el último concierto de Caifanes antes de que Sabo y Diego abandonaran el grupo –último concierto antes que decidieran entrarle a la lucrativa onda de los re-encuentros.


Mi primer concierto de verdad.

Llegué al Palacio enfundada en mis mejores galas –jeans negros y playera amarilla con algún dibujo, sí, esas eran mis mejores galas, poor me.

Entramos y esperamos, esperamos y platicamos, platicamos y nos quedamos callados cuando apagaron las luces. La inexperiencia de los años me hizo suponer que Caifanes ya salía a escena.

Donde esperaba ver a Saúl vi a una mujer. Vi a Rita salir y cantar con una voz impresionante y me cautivó; me cautivó su fuerza, esa seguridad en el escenario que no disminuía ante los que gritaban "que se encuere, que se encuere".

Aunque antes ya había oído a Santa Sabina, ese día me hice fan.

Fast forward unos 5 años después: La Universidad, últimas semanas del trimestre. Estas semanas son las más atareadas especialmente para una procrastinadora como yo. Ese viernes era la última oportunidad de entregar el rediseño de la portada de un libro para Operativo y mientras yo trabajaba apresuradamente en la portada de "El tercer ojo" en un salón, alguien entró a avisar que cerrarían la escuela temprano "por motivos de seguridad".

Esos motivos de seguridad eran los asistentes a un concierto en el deportivo que está enfrente de la escuela.

Después de ir y venir buscando un lugar donde imprimir, regresé a la escuela para encontrarme con la noticia de que el maestro ya se había ido pero recibiría mi trabajo el lunes, así que sin preocupaciones me lancé al deportivo.

Tocaron varios grupos pero el que a mí me interesaba era el último, Santa Sabina.

Grité, bailé y sobre todo canté. Babel y el MTV Unplugged eran de mis discos favoritos en ese entonces así que fui feliz.

Unos 8 años después, yo trabajaba –demasiado– en aquel trabajo que lo único bueno que me dejó fue a Lyn. Y precisamente con Lyn fui a un concierto una tarde/noche de sábado al Claustro de Sor Juana.

Por aquellos días yo ya no cantaba en ningún coro pero seguía amando la música del renacimiento, barroca, clásica... *sigh* Ensamble Galileo se presentaba para promocionar su nuevo disco "Una pieza de fuego".

En ese entorno y con ese acompañamiento la voz de Rita tomó otras dimensiones, se apreciaban unos matices que en las otras ocasiones en que la vi cantar en vivo no noté. Para mi fue una noche mágica donde se me puso la piel chinita y me emocioné con su voz.

Doce años habían pasado desde aquel concierto en el Palacio y me maravillé tanto como la primera vez. Y ahora, a poco más de 6 meses de su muerte aún sigo emocionándome con su voz.

Through Sky Blue Rooms

El sábado en la noche escribí –mentalmente– un post. Era gracioso, sincero, inteligente, encantador... perfecto... como todos los posts que escribo mentalmente. Luego me fui a la cama y el "post perfecto" se fue al limbo a vivir con todos sus posts hermanitos que nunca verán la luz.

Vagamente recuerdo que tenía que ver con Avatar y surgió porque el sábado en la noche vimos esa película por primera vez –sort of. Ya la había "visto" por allá de enero de 2010 pero si al otro día me hubieran hecho un examen de la película habría fallado estruendosamente como aquella vez que en el examen de Geometría Analítica sólo escribí mi nombre y lo entregué en blanco.

Lo que yo recordaba de la película eran algunos fragmentos que como entre neblinas pude ver porque:

1. La película era en DVD pirata –shame on me.
2. La vimos en la tele –chica– de la recámara.
3. Yo no traía lentes y no alcanzaba a ver los subtítulos –y la tipografía Papyrus no ayudaba.
4. Como el Chicharín dormía a un lado, el volumen estaba en lo más bajo así que me costaba trabajo escuchar los diálogos –aunado a mi desconocimiento de Na'vi.
5. Chicharín era un bebito que religiosamente pedía su leche y/o despertaba cada 2/3 horas –más cambio de pañal, burping, arrullo, etc.– así que lo más que podía dormir era 1 hora, hora y media tops.

Sumamos todo esto y tenemos una Satrina completamente adormilada que no entendió ni maíz.

Afortunadamente ahora el Chicharín duerme toda la noche y podemos ver películas tranquilamente en la Movie Date Night.

Update: Esto lo escribí anoche para publicarlo hoy en la mañana. Como resultado de mi última aseveración, el Chicharín "despertó" varias veces en la noche porque tenia pesadillas y/o berrinches en sueños :P

Take Care of me

Casi todos los días en la esquina de Eje Central y Circuito se sube al camión uno de tantos vendedores. Éste es diferente en su discurso. Él no apela a la simpatía.

No, su estrategia de ventas es la amenaza velada porque dice: "Yo no quiero subirme aquí y bajar corriendo con tus pertenencias, mejor cómprame un dulce" y demás frases por el estilo pero mi "favorita" es "No hagas que yo regrese a robar"

¿O sea que ahora es MÍ responsabilidad que él vuelva o no a la delincuencia?

Según yo, solamente era responsable del Chicharín –y de mí claro está– pero ahora también soy responsable de un hombre de 20+ con un pasado dudoso, unos modales pésimos y una actitud agresiva y violenta... ¡puf!

Y puede que lo del pasado dudoso lo esté deduciendo de sus actitudes –y también de su frase "... que yo REGRESE a robar"– pero lo de los modales y la actitud no son deducciones, son simples observaciones.

Casi siempre que se sube yo voy leyendo un libro así que no puedo hacer nada cuando me avienta los dulces encima del libro antes de que yo pueda decir "no, gracias". El lunes, al regresar a recoger los dulces que quedaron arriba del libro, al ver que yo no le decía nada muy enojado me dijo "Y a tí te vale @#$%& ¿verdad?" y tomó sus dulces muy indignado porque no se los compré a pesar de su amenaza de volver a una vida de robo.

El martes en la mañana me subí al Metrobús a duras penas porque venía muy lleno. Detrás de mí subieron otras 3 mujeres, la última de ellas muy autoritariamente le gritaba a las mujeres en el andén "Empújen... anden, empujen porque si no no entramos" y al ver que nadie le hacia caso volteó muy enojada y les dijo "Que nos empujen! o no vamos a caber"

Tan concentrada estaba en su papel de sardina humana que no se fijó que tenía su mano derecha sobre la puerta del Metrobús. Cuando la puerta se cerró... ¡zas! le quedaron atrapados los dedos. A estas alturas y tratando de olvidar el codo de una mujer clavado en mi espalda, yo ya había prendido el iPod así que sólo vi que me veía y movía los labios y como parecía estarse dirigiendo a mí con mucha vehemencia bajé el volumen para escucharla decir "Mi mano! ¡Ay, mi mano!... ¡Mi mano! ¡dile al chofer!"

Ante la exasperación colectiva, alguien le gritó al chofer que abriera la puerta para que la señora sacara su mano y todos pudiéramos seguir nuestro camino. Ahora, yo verdaderamente pensé que era una mujer escandalosa, de esas que no aguantan ni un pellizquito pero cuando sacó la mano había sangre y una cortada menor y una cortada... digamos que mayor –aunque no se veía hueso o sea que no era tan mayor.

Lo mejor de todo fue que después durante el viaje, la señora me echaba miradas acusadoras mientras chupaba su dedo para parar la sangre. Alternaba también un gesto triste y compungido para darle dramatismo al asunto. Y sí, resulta que este accidente también fue mi responsabilidad por no haber cuidado la mano de la tipa esta.

Tanto dramatismo le dio a la situación que una señora la empezó a aconsejar, que si "póngase una cascarita de cebolla" y "póngalo a remojar en agua con sal" y también a despotricar contra mí por no "hacer algo".

O sea que ahora también resulté responsable de esta mujer y de su accidente? ¡Bah!

Así que ya saben, si tienen algo de lo que no se quieren responsabilizar o quieren culpar a alguien de una mala decisión, aquí estoy.

Plan A

Hoy sucedió algo muy extraño... Chicharín se durmió antes de las 10 pm! y yo sé que eso no es extraño porque en todos lados bebés y semi-bebés se duermen a esa hora y más temprano pero él no... Él es animalito nocturno como su madre. Él estuvo despierto ayer –o debería decir "hoy"- hasta la 1 y cuarto de la mañana y despertó tranquilamente a las 9.

"Claro! tomando una siesta de hora y media antes de la comida... así hasta yo" –pensé mientras me reprochaba no haberme levantado a las 7 como era mi plan –ducha, vestirme, despertar al Chicharín, desayuno tranquilo, juego/paseo, super, comida, podóloga, caminata de fin de semana, juego, cena, lucha grecorromana también conocida como "ponle la pijama al Chicharín", dormir, fin.

Y luego hubo cambio de planes en mi semi-planeado domingo y la cita con la podóloga –qué garras traía yo...– era a las 5 y Lyn tuvo que salir en la mañana y mi mamá me avisó que mi hermano venía a comer con nosotros –momento... ¿qué no se encima eso con la cita de la podóloga?– y decidí crear mi propio plan, a las carreras porque ya había perdido la hora para bañarme y vestirme semi-decentemente: desayuno rápido, arreglarme semi-semi-decentemente cómodamente, ir al super con Chicharín –cosa difícil si tomamos en cuenta que iba al Sams a comprar 2 toneladas de pañales y cereal–, mientras Chicharín dormía su siesta bañarme, comida, podóloga... back on track!

Y cuando íbamos camino al super mientras escuchaba el rant del taxista que hablaba de su linda esposa –"hija de la chingada! ¡eso será la peor decisión de toda su perra vida!" WTF! señor mejor divórciese!– sonó el cel y Lyn dijo que siempre sí nos alcanzaba en el super así que las compras de lo indispensable se volvieron las compras regulares y al venir de regreso a la casa fue dónde mi segundo plan se vino abajo.

A medio camino, Chicharín decidió tomar una siesta como la que generalmente toma a esa hora con la única diferencia de que al acostarlo en casa de mi mamá, despertó... Anyway, mi mamá trató de dormirlo nuevamente y no lo consiguió así que su siesta de hora y media fue siesta de 15 minutos. Lyn y yo nos fuimos a la casa donde tenía un mini-plan: lavar los trastes, una carga de ropa a la lavadora, bañarme, y si me da tiempo arreglar un poco la casa –ja!

Sí, llegué y lavé los trastes, sí, puse la ropa en la lavadora, no, no pude meterme a bañar porque Lyn decidió que era momento de bañarse, así que doblé guardé la ropa limpia de ayer y guardé algo de lo que compramos. Eventualmente me bañé y después de 3 llamadas para carrerearme fuimos a casa de mi mamá porque ya había llegado la podóloga –¿tan pronto las 5?

Aquí abandoné todo plan... mentira! Aquí empecé a idear un nuevo plan que incluía dejar al Chicharín jugar y cansarse hasta una hora apropiada para su cena, luego ponerle la pijama temprano "para que estés más cómodo y puedas jugar a gusto", darle de cenar y llevarlo a dormir lo más temprano posible.

Y ¿qué creen? Este plan ¡sí funcionó!

¡Después de planes, semi-planes y mini-planes arruinados, modificados, suplantados y descartados! ¡Uno que funcionó!

Y juro que cuando me senté a escribir este post tenía planeado –no aprendo– un post completamente diferente pero esto fue lo que salió.

Note to self: plan less, do more.

Spider and the Fly

EPÍLOGO

El otro día pensando pensando creo que llegué a la raíz de mi disgusto por las arañas.

Desde que era yo una niña ya reaccionaba así: araña = zapatazo. En aquel entonces el elegido para matar a la araña era mi papá y ya sabía yo que cada que yo decía "¡Arañaaaaaa!" mi papá respondería invariablemente "es una arañita, no te hace nada". Al final acababa matando al animalillo y yo me quedaba tranquila, pero tanto me repitió mi papá esa frase que acabé creyéndomela.

Un buen día descubrí una arañita en el techo arriba de mi cama y decidí no hacer nada, no gritos, no escobazos y no zapatos; simplemente dije "es una arañita, no me hace nada". Y así vivimos unos días hasta que en una de esas noches de insomnio tan comunes en mí a esa edad abrí los ojos a mitad de la noche y descubrí a la méndiga araña colgando a escasos 5 centímetros de mi cara... O_O

Hubiera podido gritar para que viniera mi papá al rescate pero lo más probable es que me hubieran regañad por armar escándalo a esa hora así que lo solucioné a mi modo: soplé y soplé hasta que la araña lentamente regresó a su lugar en el techo. Quisiera decir que me pasé la noche vigilando a la atrevida pero lo que hice en realidad fue moverme hacia un lado y cubrirme completamente con las cobijas.

Eso sí, al otro día tempranito mandé a mi papá por la escoba.


PD: Todas las mañanas reviso el techo cerca de la puerta para ver si Brad Pitt ya apareció... todavía nada.

The Spider's Stratagem

Una de las susodichas, tranquilamente parada junto a la puerta de entrada.

Tras la batalla por desalojar a la monstruosa araña tuvimos un breve periodo de descanso. Como dice el dicho "Después de la tempestad, viene la calma". Lo que el dicho no advierte es que después de la calma viene otra tempestad.

Ahora el asedio lo hacen arañas –entre pequeñas y medianas– que en apariencia son inocentes artrópodos que entran a la casa a guarecerse del inclemente frío pero en realidad son maquiavélicos animales que esperan que Lyn se vaya de viaje para salir de sus escondites a burlarse del respingo que invariablemente doy cuando las veo estirando sus patotas.

La segunda del día, esta estaba parada en el techo de la recámara, imagino que esperando a la otra que venía llegando.

Yo sé que no son viudas, reclusas o esas arañas venenosas enoooormes australianas pera aún así me da escalofrío saber que 8 ojillos vigilan mis movimientos.

Ahora hablaré de la hipótesis "Motivo de que mi casa sea un spider magnet"

Dicen por ahí, que lo que uno ve a diario, es lo que atrae. Si esto es cierto, ahora entiendo el porque de tanta araña.

Prueba A: Araña realizada por el Chicharín el año antepasado en la escuela que cuelga alegremente de la puerta del baño.


Prueba B: Araña realizada por el Chicharín el año pasado en la escuela que observa todo desde su atalaya arriba de la impresora.

Así que por eso mi casa se llena de arañas.

Claro que esta hipótesis lejos de tranquilizarme me inquieta. Ahora sé que cualquier día de estos, debo esperar la visita de un esqueleto –o muchos– vestido elegantemente con estola, sombrero y flores.

Por sí la hipótesis resulta cierta, ya estoy tapizando las paredes de la casa recámara con fotografías y posters de Brad Pitt.

PS: también puse un par de fotos de Angelina para Lyn