She Works Hard for the Money

Hoy salí de trabajar casi dos horas después de mi hora de salida; lo único que comí en todo el día fue una manzana. Tuve una junta y una entrega, ambas imprevistas. Mañana tengo una auditoría y mi lista de pendientes es más larga de lo que me gustaría. Con todo esto, el nivel de stress de este trabajo no le llega ni a los talones al de mi trabajo de hace 10 años.

No puedo decir que aquí no haya compañeros envidiosos, intrigosos, mala leche... yo creo que esos están en todas partes; la diferencia de este lugar es que aquí no pueden ocasionar tu despido.

Sé que martes, miércoles y jueves van a ser días ajetreados en los que apenas tendré tiempo de comer e ir al baño, pero luego llega el viernes. Viernes en el que tal vez tenga todavía mucho trabajo o si todo se alinea cumpliré los últimos dos o tres pendientes de la semana y después... ¡tengo casi un mes de vacaciones!

En esos días de vacaciones tengo planes: de leer, caminar, dormir, cocinar, pasear y tal vez de escribir.

Últimamente he tenido ganas de escribir, de retomar el blog como en sus tiempos dorados pero hay algo de lo que no he escrito. Ese tema que siento que frena la salida de todo lo demás y aunque a veces tengo en la punta de los dedos un post, me detengo y no escribo porque ESE tema no me deja escribir nada.

De verdad espero ahora en las vacaciones poder sentarme a escribir.

Manic Monday

¡Ay lunes! Hoy no pintas muy bien.

A pesar de que salimos más o menos a la misma hora nos encontramos una cantidad inusitada de tráfico y el avance fue leeeento leeeeento. Cuando finalmente llegamos a la esquina donde me bajo, al tomarme del tubo del microbús le pegué a la protección de la luz, se desprendió, le dió un zape a Lyn y luego golpeo a toda la hilera de gente. Afortunadamente creo que nadie se dió cuenta que yo fui la que desprendió el plástico ese.

Luego, subí al metrobús sin mucha dificultad, el trayecto fue normal, sin complicaciones y sin mucho apretón, cosa rara en un lunes con tanto tráfico; la dificultad vino al intentar bajar. El chofer se distrajo y en lugar de parar en la puerta que le correspondía, iba a parar en la puerta para bi-articulados. A medio camino se acordó que su metrobús era sencillo y se paró ahí donde quedó, abrió las puertas y yo no supe que hacer porque frente a mí quedó un anuncio y una rendijita por la que tal vez hubiera podido pasar pero arriesgándome mucho y no tengo ganas de caer de nuevo entre la plataforma y el metrobús. 

Afortunadamente la otra puerta sí tenía acceso a la plataforma así que intente caminar hacia allá pero una horda de mujeres con complejo de Gandalf -por aquello del "Thou shall not pass!"- me impidieron el paso. En serio, no entiendo esa "mala leche" de complicarle la vida al prójimo; digo, el metrobús no iba tan lleno como para no poder ceder el paso durante 5 segundos... El caso es que cuando llegué a la salida, la puerta se cerró y el metrobús comenzó a avanzar. Golpée el vidrio -no muy fuerte- y grité "¡Bajan!" -muy classy y todo- y finalmente se abrió la puerta y pude bajar. 

Ya iba con retraso así que no me angustié tanto porque sólo si el taxi hubiera sido un helicóptero habría llegado a tiempo pero no me esperaba que después de la larga espera, porque los taxis iban ocupados o no hacían parada, el taxista que me tocó pretendiera ser un Don Juan.

Cuando me subí se presentó y me enseño su tarjetón, todo bien. Cinco cuadras después me soltó la frase "No es que uno aproveche que trae carro para ligar muchachas y tirar rostro..." "Mmmhm" contesté yo tratando de adivinar a dónde quería llegar. Habló de que las mujeres nos subimos "muy arregladas y a veces es imposible no fijarse" pero me aseguró que él era hombre serio.

Una de sus últimas frases conquistadoras fue "Vamos a platicar y si después de eso surge algo más pues que bien ¿no?" O_o

Como no vio mucho entusiasmo en mí se limitó a manejar. Llegué tarde como había imaginado.

En la oficina una compañera parece empeñada en buscarme problemas, mañana sabré si logra algo o no.

Lo bueno: ya regresé del trabajo sin complicaciones; Lyn está bien, no le dolió el golpe y acabamos botados de la risa cuando le hablé para preguntarle.

¡Ay lunes!

Walk Away

A pesar de que salgo del trabajo a la misma hora que una buena parte de mis compañeros, y también a pesar de seguir la misma ruta al metro que algunos de ellos, rara vez me verán caminando con ellos por la sencilla razón de que yo fui criada como un correcaminos... sort of.

Las mujeres de mi familia materna tendemos a caminar rápido aunque no haya prisa por llegar a algún lado. Costumbre, crianza, genética, no sé, el caso es que me cuesta mucho trabajo caminar lentamente y me desepera enormemente encontrarme atrapada detrás de gente que camina lentamente como si fuera un domingo en la Alameda.

Y entre los que me desesperan dejo fuera a: ancianos, señoras embarazadas y/o con niños pequeños y gente con muletas o algún tipo de discapacidad o condición médica, porque no puedo ser tan méndiga y enojarme con personas que a pesar de esforzarse no podrán caminar rápido.

Sé que la mayoría de la gente no caminará a mi paso pero lo que definitivamente no me gusta ver es gente que reune dos características:
1. que camina a un paso que haría que un caracol se aburriera y 2. ocupa todo el espacio -llámese pasillo, banqueta, andén, escalera- ignorando tranquilamente las necesidades ajenas. ¡Ah! y todavía tienen el descaro de indignarse cuando les pido permiso.

La solución a esto es muy sencilla: crear carriles de alta y baja velocidad en banquetas y pasillos. ¡Aleluya! Y no puedo adjudicarme la autoría de tan iluminada idea porque eso ya se le ocurrió a un brasileño -¿o era alemán?- que propuso al gobierno de una ciudad -¿brasileña? ¿alemana?- implementarlo.

Mientras algo así se aplica y respeta aquí, ire por la vida caminando a mi paso y frenando bruscamente cada 5 metros porque me encontré con más tortugas humanas.

Meep, meep!

Yesterdays

Tomando una idea de mental_floss, donde el 11 de noviembre hicieron listas de 11 cosas, para el recuento del año –anterior, voy un poco atrasada :P– haré una lista de 11 highlights (?). Sin orden particular aquí están "Las 11 del 11"

· Concierto de Anneke y Anathema.
 En Twitter o Facebook puse que este era el mejor concierto al que había ido este año, principalmente porque era el único al que iba a ir y no sé si haya sido porque casi no he ido a conciertos o por qué, pero lo disfruté inmensamente. Había empezado a escribir un post donde contaba detalladamente las canciones que más había disfrutado de cada grupo, ha emoción de ir a comprar los boletos y coincidir con la firma de autógrafos, vamos, que hasta el dolor de cuello y piernas y garganta me supo a gloria porque cada que intentaba girar el cuello y sentía el dolor era un recordatorio del concierto –también era un recordatorio de que tal vez mi cuerpo ya está empezando a sentir la edad pero mejor enfoquémonos en lo positivo.

· Chicharín habla!
Chicharín se tardó un poco en empezar a hablar... Corrección: Chicharín empezó a hablar muy rápido y también muy rápido se dio cuenta que las personas –cof, abuelos, cof– le adivinaban todo así que su vocabulario se limitó a un par de vocales hasta julio 2011. Empezó a hablar y... no ha parado. Su vocabulario es excelente –no así su pronunciación– y su conjugación de los verbos me sorprende porque salvo por los "verbos difíciles" –caber, poder, etc–, aplica tiempos y personas muy bien.
Confieso que puede haber momentos en que me inspire decirle "Vamos a jugar el juego del silencio por 2 minutos" y entonces mi mamá me dice "así eras tú, igual, i-gua-li-ta: el vocabulario, lo habladora..."

· Libros.
Este año puedo decir que finalmente retomé la lectura. Cuando trabajaba en la escuela de inglés apenas tenía tiempo de comer así que ni pensaba en los libros; durante al embarazo solo tenía ganas de dormir y nuevamente los libros quedaron relegados. Después de que nació el Chicharín, la poca energía mental que me quedaba la ocupaba en adaptarme a ser mamá por eso apenas este año leí en forma y con el gusto de siempre. Queridos libros: los extrañé mucho.

· OhLife.
Aunque el blog lleva algunos años aquí empolvado, no puedo decir que no he escrito nada. Algún día en un blog hablaron de OhLife como una buena opción para escribir, tipo journal. Técnicamente lo empecé en el 2010 y lo abandoné por razones desconocidas. Al principio sólo tienes una hoja en blanco pero al pasar los días te llegan correos con lo que escribiste en días anteriores. Ya lo retomé y como ahí no hay auto-censura, al leer las entradas pasadas, veo exactamente el estado de mi vida en esos días. Debo decir, que todo ha mejorado notablemente.

· Movie Date Night.
Instituída este año –que terminó–, la MDN es una noche semanal en que Lyn y yo vemos alguna película comiendo palomitas –y cuanta botana se nos ponga enfrente–, platicamos y en pocas palabras, nos "conectamos" de nuevo.
Tal ha sido el éxito que algunas semanas hay dos MDN además de una TVDN –lo mismo pero con alguna serie.
Sólo puedo decir OMGMDNFTW!

· Cabello morado.
Aquí no hay mucho que decir, me pinté unos mechones morados y me encantaron, sentía como que caminaba bajo una jacaranda permanentemente. La versión del año pasado tenía mechones morados repartidos por todo el cabello. La versión 2.0 se enfoca solamente en el fleco, agregando un poco de color azul para recordar mi cabello de hace algunos años.

· Yo... again.
Decir que al tener un hijo no cambió nada en mí sería mentir. Al principio sentí que había cambiado completamente, tanto, que ya no me sentía yo. Entre los cambios corporales, el saberte 100% responsable de otra persona, trabajo nuevo, vida diferente y demás elementos que llegaron los últimos años, me perdí un poco. De cierta manera, sentía como si trajera anteojeras.
Afortunadamente, los puntos mencionados anteriormente me han ayudado a sentirme yo nuevamente. Es difícil explicar pero es como si finalmente hubiera logrado hacer encajar las piezas nuevas y/o diferentes que ahora son parte de mi vida.

· Salud.
Aunque traté de dejar fuera lo negativo, este punto es algo que no puedo dejarde lado. Lamentablemente en cuanto a salud, el 2011 no fue un buen año. A mitad del año –aprox– mi papá se enfermó, bajo de peso de manera preocupante y vinieron muchos estudios, análisis y preocupaciones. Mi papá, valiente y resistente como es, aguantó todo casi sin decir pío. A final de año se recuperó, justo a tiempo para... que mi mamá se cayera y se dislocara el hombro. Muchos días y terapias después, mi má todavía no recupera el movimiento del brazo pero para allá vamos.

· Fotografía, diseño, escritura.
Otro punto negativo en este recuento. Si algo he abandonado, han sido mis escapes creativos. Y digo, no es que yo sea la persona más creativa del mundo pero esas son actividades que me brindan placer, de ese placer completamente egoísta –y necesario– porque al hacerlo no busco satisfacer a nadie.
Aquí también debería mencionar la música que es la más abandonada de todas.

· Cosas nuevas.
Aparte de tener interés en retomar la fotografía, el diseño, etc. me ha nacido interés en muchas cosas nuevas, ya sea tejer un amigurumi, hacer pulseras y brazaletes, aprender otro idioma, hasta... aprender a coser –aunque alguna vez prometí que nunca lo haría.
Para todo esto necesito una cosa solamente –para empezar, porque obviamente después necesitaría muchas cosas más. Orden.
Lo que necesito es orden en todas y cada una de las áreas de mi vida y eso me aterra mortifica preocupa porque el orden no es mi modo preferido de vida, sin embargo en estos momentos empiezo a ver su utilidad y qué tanto lo necesito.

· Fortaleza.
Esta la digo cada año pero sólo es porque de verdad cada año soy más fuerte, y no únicamente de forma física, aunque sí se agradece mucho ganar fortaleza física porque cargar 15 +/- kilos de Chicharín no es tan sencillo.

Head Over Heels

Hace unos días Ingrid escribió un post acerca de los momentos en los que piensas "ya valió madre" y definitvamente de los más terroríficos es el de "se rompió el condón".

Aquí va uno de mis momentos. Este, no es tan terrorífico

"Ya valió" pensé al subirme al taxi y mirar atrás por la ventanilla.

Unas semanas antes había decidido que la relación en la que estaba en ese momento no era lo que yo quería, no me daba lo que yo necesitaba y probablemente nunca me lo iba a dar así que decidí buscar greener pastures.

Era un sábado y lo tengo tan presente que hasta podría decir exactamente qué llevaba puesto pero como no es relevante para la historia omitiremos que me veía guapísima con esos jeans, ese suéter y esas botas. Unas horas antes de subir a ese taxi, después de checar mi tarjeta y a punto de salir de la oficina me despedí de Lyn, mi hasta ese entonces compañero-casual-de-desayuno-Lyn.

Al momento de pasar junto a él para despedirme, en lugar de decir "adiós" "nos vemos el lunes" o alguna de tantas frases de despedida de mi boca salieron las palabras "¿a dónde me vas a invitar?". Lyn, ni tardo ni perezoso contestó "a dónde quieras" seguido de un "¿en serio? a dónde quieras". Su incredulidad se debía a que las 3 invitaciones que me había hecho anteriormente habían sido recibidas con un "sí, hay que salir algún día" porque yo estaba en una relación y aunque Lyn me gustara, no era lo correcto.

Fuimos a un centro comercial cercano y acabamos en la sección de comidas pero realmente ninguno de los dos tenía hambre así que salimos de ahí y fuimos a un cine.

Saliendo del cine yo ya estaba más que convencida que ahí había algo y cuando me subí al taxi después del good night kiss  me costó tanto trabajo desprenderme de su brazo que pensé "ya valió".

El Ángel





30 de abril, 1993. Tenía 16 años casi-recién cumplidos y tenía 2 meses de haberme cambiado de casa. Un amigo de mi hermano, 3 o 4 años mayor que yo –un hombre mayor– me había invitado a un concierto en el Palacio de los Deportes, el último concierto de Caifanes antes de que Sabo y Diego abandonaran el grupo –último concierto antes que decidieran entrarle a la lucrativa onda de los re-encuentros.


Mi primer concierto de verdad.

Llegué al Palacio enfundada en mis mejores galas –jeans negros y playera amarilla con algún dibujo, sí, esas eran mis mejores galas, poor me.

Entramos y esperamos, esperamos y platicamos, platicamos y nos quedamos callados cuando apagaron las luces. La inexperiencia de los años me hizo suponer que Caifanes ya salía a escena.

Donde esperaba ver a Saúl vi a una mujer. Vi a Rita salir y cantar con una voz impresionante y me cautivó; me cautivó su fuerza, esa seguridad en el escenario que no disminuía ante los que gritaban "que se encuere, que se encuere".

Aunque antes ya había oído a Santa Sabina, ese día me hice fan.

Fast forward unos 5 años después: La Universidad, últimas semanas del trimestre. Estas semanas son las más atareadas especialmente para una procrastinadora como yo. Ese viernes era la última oportunidad de entregar el rediseño de la portada de un libro para Operativo y mientras yo trabajaba apresuradamente en la portada de "El tercer ojo" en un salón, alguien entró a avisar que cerrarían la escuela temprano "por motivos de seguridad".

Esos motivos de seguridad eran los asistentes a un concierto en el deportivo que está enfrente de la escuela.

Después de ir y venir buscando un lugar donde imprimir, regresé a la escuela para encontrarme con la noticia de que el maestro ya se había ido pero recibiría mi trabajo el lunes, así que sin preocupaciones me lancé al deportivo.

Tocaron varios grupos pero el que a mí me interesaba era el último, Santa Sabina.

Grité, bailé y sobre todo canté. Babel y el MTV Unplugged eran de mis discos favoritos en ese entonces así que fui feliz.

Unos 8 años después, yo trabajaba –demasiado– en aquel trabajo que lo único bueno que me dejó fue a Lyn. Y precisamente con Lyn fui a un concierto una tarde/noche de sábado al Claustro de Sor Juana.

Por aquellos días yo ya no cantaba en ningún coro pero seguía amando la música del renacimiento, barroca, clásica... *sigh* Ensamble Galileo se presentaba para promocionar su nuevo disco "Una pieza de fuego".

En ese entorno y con ese acompañamiento la voz de Rita tomó otras dimensiones, se apreciaban unos matices que en las otras ocasiones en que la vi cantar en vivo no noté. Para mi fue una noche mágica donde se me puso la piel chinita y me emocioné con su voz.

Doce años habían pasado desde aquel concierto en el Palacio y me maravillé tanto como la primera vez. Y ahora, a poco más de 6 meses de su muerte aún sigo emocionándome con su voz.

Through Sky Blue Rooms

El sábado en la noche escribí –mentalmente– un post. Era gracioso, sincero, inteligente, encantador... perfecto... como todos los posts que escribo mentalmente. Luego me fui a la cama y el "post perfecto" se fue al limbo a vivir con todos sus posts hermanitos que nunca verán la luz.

Vagamente recuerdo que tenía que ver con Avatar y surgió porque el sábado en la noche vimos esa película por primera vez –sort of. Ya la había "visto" por allá de enero de 2010 pero si al otro día me hubieran hecho un examen de la película habría fallado estruendosamente como aquella vez que en el examen de Geometría Analítica sólo escribí mi nombre y lo entregué en blanco.

Lo que yo recordaba de la película eran algunos fragmentos que como entre neblinas pude ver porque:

1. La película era en DVD pirata –shame on me.
2. La vimos en la tele –chica– de la recámara.
3. Yo no traía lentes y no alcanzaba a ver los subtítulos –y la tipografía Papyrus no ayudaba.
4. Como el Chicharín dormía a un lado, el volumen estaba en lo más bajo así que me costaba trabajo escuchar los diálogos –aunado a mi desconocimiento de Na'vi.
5. Chicharín era un bebito que religiosamente pedía su leche y/o despertaba cada 2/3 horas –más cambio de pañal, burping, arrullo, etc.– así que lo más que podía dormir era 1 hora, hora y media tops.

Sumamos todo esto y tenemos una Satrina completamente adormilada que no entendió ni maíz.

Afortunadamente ahora el Chicharín duerme toda la noche y podemos ver películas tranquilamente en la Movie Date Night.

Update: Esto lo escribí anoche para publicarlo hoy en la mañana. Como resultado de mi última aseveración, el Chicharín "despertó" varias veces en la noche porque tenia pesadillas y/o berrinches en sueños :P